Ciudad en el mar
Peñíscola, al norte de la Comunidad Valenciana, se encuentra en un
punto privilegiado del Mediterráneo español, con 17 Km de litoral.
La ciudad antigua,
declarada Conjunto
Histórico-Artístico en 1972, está coronada por la que
fuera morada del Papa Benedicto XIII, un castillo-fortaleza del s.
XIV que ocupa un imponente peñón que se alza 64 metros sobre el azul
del mar unido al continente por un istmo de arena.
El Castillo de Peñíscola,
rodeado por impresionantes murallas,
está catalogado como Monumento
Histórico-Artístico Nacional, distinción que le fue otorgada en 1922.
Actualmente es el segundo Monumento más visitado de España, tras la
Alhambra de Granada.
En su interior guarda bellos jardines
con vistas al mar Mediterráneo. Las caballerizas, almenas y demás
construcciones medievales le llevaran con la imaginación a otras
épocas.
Pero Peñíscola también guarda para el
visitante rincones y callejuelas donde poder perderse sobre el
empedrado del suelo y donde se puede encontrar el sabor y el aroma de
su tradición marinera.
En contraste con el casco antiguo, se
encuentran las nuevas calles y avenidas de la zona turística.
Sol y naturaleza
La playa de Peñíscola por
excelencia
es la Playa Norte, de una longitud aproximada
de 5.000 m. y 44 de anchura media.
Es una playa de aguas tranquilas, ideal
para broncearse de forma relajada. Dispone de un completo
equipamiento tanto para la seguridad (modernos puestos de socorro,
señalización de peligro, acceso para minusválidos) como para el ocio
de los bañistas (voley-playa, juegos para niños, alquiler de hamacas
y sombrillas), y unas condiciones higiénicas inmejorables, avaladas
por la asiduidad con que, esta playa, recibe el galardón de "bandera
azul".
En
el amplio paseo marítimo que bordea la playa, poblado de palmeras,
hay cafeterías, restaurantes, y tiendas especializadas en productos
para el sol y accesorios para el baño. Todo lo necesario para que su
jornada de playa resulte cómoda y agradable.
En
la Playa Norte podrá también disfrutar del deporte de la vela, las
canoas o los paseos en patín acuático.
Además, el litoral sur de Peñíscola es escarpado y rocoso y está
salpicado de diminutas playas y elevados acantilados que forman
recoletas calas.
En
definitiva, nada como disfrutar del mar que rodea esta ciudad para
recordar unas vacaciones inolvidables.
Cultura y tradiciones
El
pueblo de Peñíscola, como muestra su historia, es heredero de un
exuberante patrimonio costumbrista de raíz popular, que ha sabido
conservar y refleja en múltiples manifestaciones populares, tanto en
el ámbito laboral (pesca y agricultura) como en el religioso y
festivo.
Las fiestas de mayor importancia se
celebran a partir de la noche del 7 de septiembre, en honor de la
patrona de la localidad, Virgen de la Ermitana. La máxima
expresión de estas fiestas son LES DANSES.
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